
La teoría de Darwin es conocida como la teoría de la “selección natural”. Según esta teoría, las
especies de las plantas y animales actuales descendían de otras especies del pasado.
Esa transformación se debe a que las especies necesitan adaptarse a las condiciones adversas de la naturaleza para no extinguirse. Para lograrlo se transforman muy lentamente durante mucho tiempo. Las especies que logran transformarse para sobrevivir son las que triunfan en el proceso de evolución.
Darwin consideraba que el proceso evolutivo era continuo, gradual y lineal.
Siguiendo esta teoría de la evolución, los seres humanos también debían descender de una especie del pasado.
Darwin postulaba que el hombre tenía como antecesor un animal similar a los monos antropoides (que se parecen a los humanos). Los posteriores descubrimientos de fósiles de homínidos demostraron la validez de la teoría darwiniana de la evolución.
Darwin realizó la mayoría de estos descubrimientos en la expedición a bordo del barco Beagle. Este fue un barco de la marina inglesa que realizó tres expediciones; a bordo de la segunda viajó un joven geólogo, biólogo y científico denominado Charles Darwin. Encargado de aportar información útil sobre los terrenos y especies conocidas durante el viaje, Darwin estuvo 5 años a bordo del Beagle, estudiando especies de distintas partes del planeta. Se esos 5 años, Darwin pasó algo más de tres en tierra firme y casi dos en el mar en una ruta que le llevó alrededor del mundo.
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